Lo primero que hago son unos taladros pequeños en los montículos para poner las espigas, eso dará altura al diorama, ya que es plano por completo. Luego me pongo a poner de todo por el suelo. Mi forma de atacar la superficie es por tramos cortos e irregulares, para garantizar la continuidad del terreno pero no hacer todas las partes iguales, además de dejar tiempo suficiente para trabajar antes de que se seque la cola.
Compruebo la escala y veo que quizá me estoy pasando con la altura de las espigas... Bueno para recortar siempre hay tiempo.
De momento a seguir extendiendo natura por la superficie. Cola blanca, piedras y arenas, hierba, arbustos, alternar colores, unificar con césped ferroviario y a por otra sección.
| No olvidemos el volumen de la base de las espigas |
Así hasta que se acaba, que al principio parece mucho pero se pasa volado. El último trozo fue éste (por cierto se ve que he dado la base del asfalto (gris oscuro, luego le sacaré luces y sombras y punto, no creo que haga más en esa parte.
Resultado provisional (y casi final)
¿Qué resta? Pues acabar con el terraplén, aún busco inspiración sobre cómo hacerlo y luego darle los últimos toques a lo que va por encima, esencialmente los pilotos y mecánicos y sus aderezos (a continuación unos barriles de gasolina que quiero poner, por ejemplo).
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